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EL ARTE COMO PROYECCIÓN DEL HOMBRE

Archivado en General • Fecha: 20-12-2005 18:58:56

Aproximación al Anticlasicismo Gótico

Desde los primeros instantes de la vida del hombre, el arte, manifestación de su propio existir, fue su más acabada proyección. El arte así como el artista, está compuesto de lo eterno y de lo temporal, de lo inmortal y de lo deleznable, y como un hombre mismo que se desdobla y refleja en él, lleva un alma en un cuerpo estructurándose como un espíritu encarnado. Por lo tanto, marcha al ritmo continuo de la compleja vida humana y que sin perder nada de sus rasgos permanentes esenciales (alma), une a su vez la cambiante (cuerpo) de su imagen sensible.

Dicha continuidad humana, supeditada siempre a los vaivenes espirituales de la cultura, ha originado diferentes momentos artísticos, ya sea acentuando sus valores permanentes sobre los cambiantes o viceversa, o logrando un equilibrio armónico de ambos.

La solidaridad de todas las manifestaciones del espíritu, la cultura en general, y esta determinada, según la filosofía de Dilthey por una concepción dominante o por una visión del mundo y de la vida que las organiza y las estructura, dándoles unidad y fisonomía y al mismo tiempo alimentándolas. “Esta unidad de la vida espiritual tiene su asiento más profundo en la unidad sustancial del alma y en la dependencia jerárquica de sus facultades, inteligencia y voluntad, dependiente a la vez de sus objetos trascendentes absolutos: la verdad y el bien, de la vida especulativa y práctica con la superioridad de aquella sobre esta, con que se desarrolla nuestra actividad superior, verdades que desconoce esta filosofía historicista desvinculada del ser.”

Esta concepción filosófica expuesta estaría otorgándole sentido y explicación a lo que muchas veces parece coincidente o fortuito. Las investigaciones realizadas por Edwin Panofsky sobre la arquitectura gótica y el pensamiento escolástico aproximan lo expuesto: “Esta conexión, en oposición, a un simple paralelismo, es una auténtica relación de causa a efecto.”

La visión cósmica medieval, orgánica imagen del mundo, estaría determinada por la jerárquica dependencia teocentrista. “La catedral, además de ser monumento arquitectónico, fruto del espíritu de una época era otra summa, otro speculum, enciclopedia labrada en piedra.” (Pevsner, N. Esquema de la arquitectura europea. Ediciones Infinito. Buenos Aires 1983 (4ª edición). Pág. 129 )

Pues bien, la concepción dominante de la vida y el mundo unida a es estructura asentada en la profundidad trascendental lo hará decir a O. Derisi: “Es lo material subordinado a lo espiritual, el cuerpo al alma, las pasiones a la razón, la inteligencia a la fe, lo individual a lo social, lo profano a lo sagrado el poder temporal al espiritual.” (Deisi, Octavio. Op. cit. Pág. 14), o sea, como expresa Santo Tomás “ordenado hacia Dios”.

También podríamos sincronizar en otro contexto, la común fisonomía antropocéntrica, individualista y racionalista a partir del Discurso del Método de Descartes en filosofía, con el Neoclásico en el arte, la formación de la burguesía en el orden social, y la disolución del Imperio Romano-Germánico constituyendo las naciones modernas.

Refiriéndose a la obra de E. Kant, dirá E. Kaufman, en su libro de Ledoux a Le Corbusier: “No hay nada casual en tales coincidencias. Numerosos hilos de unión conducen de un hecho al otro. Se trata siempre en ambos casos de una profunda, hoy podemos decir decisiva ruptura con la tradición, de un conciente trazado de lindes limpiamente separados, el gran paso hacia la nueva legitimidad de la persona. En el momento en que se declaran los derechos del individuo a partir de los derechos humanos, en que Kant establece la moralidad autónoma en el puesto de la anterior moral heteronoma, pondrá Ledoux los cimientos de la arquitectura autónoma.” (Kaufmann, E. De Ledoux a Le Corbusier. Editorial Gustavo Gili. Barcelona, 1982 (2ª Edición), pág. 29). De la dependencia del hombre hacia una “religión de la fe” estructuradota del mundo y de la vida a la independencia y ruptura histórica del hombre hacia la “religión de la razón”. (Kaufmann, E. Op. cit. pág. 59.) Será entonces el arte, a través de la historia y sus edades, el que medirá según lo planteado, la altura espiritual de su cultura, su grado de mayor o menor perfección humana.


Arquitectura y Diseño

Escrito por Bishop Wolvi
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