Aproximación al Anticlasicismo Gótico
Reconocer en las artes una sistematización específica, un sistema, significará por lo tanto, creer en un principio cognoscitivo, en una “objetividad”, o en una “verdad artística” capaz de ser “el resultado de un proceso racional en que se reconocen también sus componentes constitutivos”. (Linazasoro, J.I. Op. cit. pág. 10) Esta realidad objetiva” y autónoma frente al sujeto le otorga la virtud de liberarla del pensamiento “filosófico o de otro tipo”, definiéndole un “estar – ahí” o “un universo propio cuyas reglas y principios contenidos en las obras crean los límites del propio “sistema artístico”. Las “constantes” o la opción que ello supone “garantiza corrección, pone en orden los objetos cotidianos” y constituye una auténtica guía de verdades lógicas”. (Linazasoro, J.I. Op. cit. pág. 11) Sin negar el proceso histórico del clasicismo y su posible reactualización “mediante una progresiva profundización en los resultados conseguidos” (Linazasoro, J.I. Op. cit. pág. 11), el “Discurso Clásico” de J.I. Linazasoro deja como cometido cultural: “La recuperación de la “raison de éter” en arquitectura, es para nosotros objetivo prioritario . . . “como simple afirmación de una actividad cognoscitiva determinada, de una representación particular de la realidad, en cuanto hecho positivo e irrenunciable”. (G. Gras) (Linazasoro, J.I. Op. cit. pág. 12)
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