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CONCLUSIÓN

Archivado en General • Fecha: 17-03-2006 13:54:08

Aproximación al Anticlasicismo Gótico

Aún, habiendo quedado bastante más para meditar sobre la cuestión del “Anticlasicismo Gótico” y creyendo sencillamente que todo esto puede servir solamente para un inicio de un largo y fecundo trabajo: físico y espiritual; deseo finalmente concluir con una idea que no deja de inquietarme. ¿Esta actitud “clásica o equilibrada” de lo que “uno es” a lo que “uno debe ser”; no representará, tal vez, “el no poder ser” o “el ignorar cómo” ante el compromiso de la vida?

Alguien dijo alguna vez, que hemos perdido la “clave” para conocer el espíritu medieval, y que con él la posibilidad de poder interpretar su arte y su arquitectura. Creo, que en todo esto hay algo de cierto. El buscar la “clave” a esta aproximación del tema, me ha transportado curiosamente (¿?) a la misma fuente de sabiduría; “agobiado y torturado” en una atmósfera de misterio e infinitud, mezcla de “ser y no ser”, de “poder y de ignorar”, he intuido, solamente, en la tiniebla de mi intelecto el alma genial del artista y su lucha forzada en el cuerpo incapaz del arte. “Sólo el alma místicamente iluminada, dice Luis Gillet, puede bucear con milagros de adivinación en las sirtes sin fin del misterio del arte”. (Gillet, Luis. La catedral viva. Sol y Luna. – E.P.E.S.A. – 1946. Prólogo, pág. XV.)

La personalidad contemporánea y genial de A. Gaudí representa, a mi juicio, otra de las claves en el conocimiento de este espíritu que estamos analizando; su vocación “desequilibrada, anteclásica, o anticonformista”, místico de la historia de la arquitectura, hizo exclamar a Salvador Dalí que . . . “los que no han visto la visión militante han traicionado por la omisión voluntaria de que Gaudí era católico, apostólico y romano practicante y que su visión estética estaba condicionada por su visión religiosa”. (Dalí, Salvador, citado por Prévost, C; Descarnes, R. , en el prólogo a su libro. La visión artística y religiosa de Gaudí. Aymá, S.A. 1971. Pág. 5)

La obra y el pensamiento del autor de la Sagrada Familia, deja en el cuerpo temporal del conocimiento el anhelo del alma insaciable en búsqueda y elevación infinita hacia el encuentro de la eterna luz.

“Dios, creador de todo, ha querido ayudar, por medio de lo que los ojos ven o de lo que sobrecoge al espíritu, al alma del hombre sabio a elevarse hasta una intuición simple de la divinidad”. (Glaber, Raoul. Histories, 1-2, citado por G. Duby, Op.cit. pág. 17)

El ideal superior del hombre o del artista, nunca expresado por laimpotencia de los medios sensibles debe llevar necesariamente al desaliento y al desgarrante inconformismo; tal dícese la situación espiritual de ciertos genios artísticos frente a su obra terminada. Nada podrá suplir, en el inconmensurable vuelo de su alma, el reflejo sin límites, ni equilibrios, de la Belleza sublime y misteriosa.

Pues bien, es el pecado y la ignorancia los que ponen los límites, “la verdad: el camino y la vida . . .”

Escrito por Bishop Wolvi
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